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Ana Rossi y Rut Sagrera han creado una reflexión basada en el género, la raza y la injusticia social a partir de la noticia de la violación de Santi Mina a su víctima este mes de mayo de 2022. Esta reflexión está creada a partir de la siguiente noticia reflejada en diferentes medios de comunicación Europa Directo , El País, La Sexta.

Recientemente ha salido a la luz una noticia relacionada con un joven futbolista, Santi Mina y la violación hacia una mujer de 26 años en España. Esta violación nos enfrenta a lo que Rita Segato comenta en su entrevista con Diego Iglesias “Estos muchachos están ahí violando para no caer fuera del estatus masculino” (Segato, Rita; 2022, 1). Este caso nos expone una emergencia de estructura en nuestra sociedad basada en la idea del mandato de la masculinidad como algo que tiene que conseguirse y obedecerse dentro de una estructura entre los hombres: como una relación entre siervo y dueño, entre aprendiz y maestro. La interpretación de Santi Mina en su juicio con los comentarios referidos a la vestimenta de la mujer el día de la violación hacen referencia a la posición que tiene que ocupar la mujer en la sociedad, en un lugar de subordinación y de disponibilidad de su cuerpo a un mandato masculino liderado por una comunidad como es el fútbol que representa una estructura corporativa de la masculinidad (Segato, Rita; 2018, 5).

El fútbol es gran artefacto, líder de un movimiento de masas universal. La corporación del fútbol se basa en una jerarquía interior, con una intensa competitividad entre los jugadores pero, además hay una lealtad y una subordinación del hombre al proyecto de masculinidad por eso, en la noticia de Europa Directo se expone su proyecto de masculinidad a través de su titular “La noche que arruinó la carrera de Santi Mina” posicionando al jugador dentro de una corporación que domina a través de la violencia y donde el jugador “sujeto” ve dañada su dignidad y su poder por la exposición del un suceso “engañoso” por la víctima de la violación (representada como la culpable). 

En el fútbol el control por el territorio, la codicia y la potencia se exageran frente al otro varón. La estructura de la corporación atribuye la fuerza, la violencia, la codicia y la ambición que luego se traspasa a los valores de la vida íntima de los jugadores como patrones y estructuras que marcan su vida privada y pública. ElS mandato de masculinidad se transforma de un “mandato corporativo “ a un “mandato de la violación”. (Segato Rita; 2018, 7) .

Observamos estos tres medios de comunicación donde hay un denominador común entre los tres que promueven de manera masiva el suceso en un “extraño” suceso, en la culpabilización de la víctima y el mandato de masculinidad alevosamente presente. 

De esta manera, percibimos que los artículos a los que referimos tienen varios ejes en los que pondremos el foco. Por un lado, el lugar de la mujer como amenaza, como sospecha moral, como peligrosidad, justificando el motivo para su sometimiento, encontrando una actitud punitiva subyacente, un disciplinamiento ante su provocación y su ’desacato’. Por otro lado, vemos cómo el mundo del fútbol se revela como una representación de la cofradía, una corporación que obedece a lo que propone el mandato de masculinidad, con sus lealtades y prestigios, y en este punto el acto sería consumado para demostrar su fuerza viril y leal ante una comunidad de pares, apropiándose del cuerpo y de la voluntad de la mujer (Segato, 2003, Las estructuras elementales de la violencia). Recordemos que el agresor no actúa sólo sino que está con un ‘par’, también futbolista. Con esto revemos los dos ejes del acto: el eje agresor-víctima y el eje agresor-pares. (Segato, 2016 La guerra contra las mujeres). Otra cosa notable es cómo, según el relato del agresor, tampoco tiene muy claro de estar cometiendo un delito, tal y como entienden las entrevistas de los violadores en las cárceles de Brasilia, poniendo en evidencia la enclenque función (preventiva en este caso) de la legislación, y podemos entrever como si socialmente le fuera ‘permitido’. Lo que quizás nos parece más notable e indignante del artículo es el título: el agresor, el violador (y su promisoria carrera futbolística) está en el centro de la noticia de violación. Quien domina la escena es el agresor y no la víctima, generándose así una perversa inversión de los papeles, convirtiéndole en víctima. 

Ya por fuera de los análisis de la violación en sí, en su carácter de enunciado (a la mujer y a sus pares) nos interesa observar y denunciar lo perverso de los medios hegemónicos en la construcción de una narrativa, contribuyendo a la formación de un sentido común manipulador, tendencioso y funcional a la máquina reproductora de estructuras de injusticia y opresión que es el patriarcado. 

Finalmente, nos gustaría acabar este apunte con una nota de esperanza recordando las palabras de Rita en Colombia cuando le preguntan cómo paramos esta guerra (refiriéndose al conflicto en Colombia) y, salvando las enormes distancias, haciéndonos la misma pregunta en esta reflexión de la noticia, porque entendemos que en un sentido es también una guerra: ¿cómo paramos estos ataques, esta tergiversación, estos abusos, esta manipulación mediática, estas injusticias? Desmontando el mandato de masculinidad. “Sólo desmontando el mandato de masculinidad con su exigencia de demostrar potencia y capacidad de control territorial dejará de existir fuerza de trabajo, recurso humano, para alimentar las guerras informales y formales. Solo promoviendo el desmonte del mandato de masculinidad será posible reorientar la historia hacia un destino mejor, más benigno, para más gente”. (Segato, Refundar el feminismo…)

Bibliografía

Segato, R (2022). Estos muchachos están ahí violando para no caer fuera del estatus masculino”/ Entrevistada por Diego Iglesias. En el programa “Mejor país del mundo” en Radio con Vos.

Segato, R (2016). La guerra contra las mujeres.Traficantes de sueños.Mapas.

Segato, R (2018) Refundar el feminismo para refundar la política. Universidad Andina Simón Bolívar.

Segato, R  (2016) La guerra contra las mujeres.

Segato, R (2003) Las estructuras elementales de la violencia. Universidad Nacional de Quilmes. 

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