El Semillero impulsa la conciencia ambiental de la comunidad, fomenta la convivencia y recupera modos de vida sostenibles y comunitarios. ¡Únete!

Se requieren instituciones, comunidades y sociedades receptivas, dinámicas, equitativas y resilientes para trabajar la transición des de una mirada educacional y social, cercana a la comunidad y que nos muestre los problemas tal y como son, con soluciones sencillas y valientes. Debemos desarrollar herramientas prácticas y estrategias políticas, sociales y comunitarias coherentes que nos ayuden a la transición ecológica más justa posible. Requerimos pasar de “contar los problemas” y dar mensajes pesimistas, a forjar una visión que nos dé esperanza, que estimule nuestra creatividad y que nos inspire al cambio. Aunque des del interior hagamos un trabajo de cómo abordar la desesperanza en algunos casos, necesitamos afrontar la situación des de la verdad y con el mayor optimismo posible. Estos son tiempos que nos requieren un salto evolutivo en nuestra conciencia. Ya tenemos la ciencia, ahora necesitamos la sabiduría para dirigir nuestra acción colectiva a un lugar verde y sostenible. 

Necesitamos trabajar en la esperanza y en el optimismo que reconoce las probabilidades que están de nuestro lado aunque a veces sentirse optimista sobre el futuro de la humanidad sea una tarea muy difícil con pocas razones coherentes y éticas de nuestro lado. En el mejor de los casos, la esperanza es diferente al optimismo; la esperanza pretende derrotar los obstáculos. Es la fe de que las cosas llegarán a funcionar a pesar de los obstáculos con los que nos encontremos y el optimismo es la actitud con la que afrontamos los obstáculos, sin fe alguna por el medio del camino, sino intentando que ese valor se establezca como norma por encima de otras razones más pesimistas. 

Ya estamos viviendo una aceleración del deterioro de la biodiversidad al igual que se aceleran otros cambios geológicos, como el Volcán de Las Palmas o el deshielo de los Polos, y los ecosistemas se encuentran cada vez más perturbados y con menos capacidad para proveer los servicios que la especie humana necesita. La resiliencia es esencial para enfrentar el futuro en comunidad que trabaja des de la capacidad de absorber las perturbaciones, el atributo de los ecosistemas y experimentar cambios y luego reorganizarse reteniendo sus funciones medulares y su identidad. 

Defendemos la comunidad como una vía para vivir trabajando des de adentro teniendo influencia social en las agendas locales y las instituciones públicas y privadas del territorio y no yendo a buscar soluciones globales e iguales para todo el mundo. Trabajar desde la proximidad, el territorio y lo local nos hará más fuertes y creará ejemplos de comunidades sostenibles y modos de vida conscientes a lo largo de España que nos ayudarán a seguir nuestro camino y crear sinergias entre los diferentes proyectos para así acercar al mundo de manera sencilla, un ejemplo de vida sostenible y consciente. 

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